TRANSFIGURACION

En este mes de agosto estamos celebrando la Fiesta de la Transfiguración del Señor.

“Misterio de luz por excelencia es la Transfiguración, que según la tradición tuvo lugar en el Monte Tabor. La gloria de la Divinidad resplandece en el rostro de Cristo, mientras el Padre lo acredita ante los apóstoles extasiados para que lo «escuchen» y se dispongan a vivir con Él el momento doloroso de la Pasión, a fin de llegar con Él a la alegría de la Resurrección y a una vida transfigurada por el Espíritu Santo”.[1]

Sobre este misterio dice nuestro Directorio de Espiritualidad en el pto 122:

“El milagro de la transfiguración por el que mostró a sus discípulos la gloria y hermosura de su cuerpo, no solo debe alentarnos por la breve contemplación del gozo eterno, a tolerar las dificultades, sino que debe recordarnos el fin específico de nuestra pequeñísima familia religiosa: evangelizar la cultura, o sea transfigurarla en Cristo. Por eso, los días 6 de agosto, fiesta de la Transfiguración del Señor, recordaremos siempre con solemnidad aquello que nos constituye y debe distinguirnos entre las distintas familias religiosas”

“La contemplación de la gloria del Señor Jesús en la Transfiguración revela a las personas consagradas ante todo al Padre, creador y dador de todo bien, que atrae a sí una criatura suya con un amor especial para una misión especial.

Respondiendo a esta invitación acompañada de una atracción interior, la persona llamada se confía al amor de Dios que la quiere a su exclusivo servicio, y se consagra totalmente a Él y a su designio de salvación”[2]

“Los consagrados, llamados a contemplar y testimoniar el rostro «transfigurado» de Cristo, son llamados también a una existencia transfigurada”.[3]

“La oración por obra del Espíritu Santo llega a ser la expresión cada vez más madura del hombre nuevo, que por medio de ella participa de la vida divina”.[4]

“Sólo en las profundidades de la contemplación puede el Espíritu Santo transformar vuestros corazones; y sólo si el propio corazón es transformado se puede cumplir con la gran tarea de ayudar a los demás para que el Espíritu les guíe «hasta la verdad completa» (Jn 16, 13), que es la esencia de la misión cristiana”[5]

La maternidad y paternidad espiritual están estrechamente ligadas a esa transformación interior obrada por la gracia.

El poder de la oración en la salvación de las almas es innegable. Es principalmente por la oración que Dios nos constituye en madres y padres espirituales de las almas.

Queridos adoradores, pidamos la gracia de ser verdaderos padres y madres espirituales, engendrando innumerables hijos para Dios.

Les recuerdo que los turnos de las 40 hrs en este mes de agosto comienzan el viernes 14 a las 15 hrs. y finalizan el domingo 16 a las 6 de la mañana.

¡Dios las bendiga!

 

[1] Carta Apostolica Rosarius Virginis Mariae, 21

[2] Exhortación Apostólica, Vitae Consacrata, 17

[3] Ibidem, 35

[4] Dominum et vivificantem, 66

[5] DISCURSO DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II A LOS PARTICIPANTES EN EL CAPÍTULO GENERAL DE LA CONGREGACIÓN
DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y DE MARÍA Y DE LA ADORACIÓN PERPETUA DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *