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San Juan Pablo II: Cristo es el modelo para comprender la vocación de todo hombre

MENSAJE DEL PAPA JUAN PABLO II PARA LA XXXIV JORNADA MUNDIAL DE ORACIÓN POR LAS VOCACIONES (1996)

En la realización del plan de la Redención, Dios ha querido contar con la colaboración del hombre: la sagrada Escritura narra la historia de la salvación como una historia de vocaciones, en la que se entrecruzan la iniciativa del Señor y la respuesta de los hombres. En efecto, toda vocación nace del encuentro de dos libertades: la divina y la humana. Interpelado personalmente por la palabra de Dios, el llamado se pone a su servicio. Comienza, de esta manera un seguimiento, no exento de dificultades y de pruebas, que conduce a una progresiva intimidad con Dios y a una disponibilidad cada vez mayor a las exigencias de su voluntad.

En toda llamada vocacional Dios revela el sentido profundo de la Palabra, que es descubrimiento progresivo de su Persona hasta la manifestación de Cristo, sentido último de la vida: “El que me sigue no camina en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Jn 8, 12). Cristo, pues, Palabra del Padre, es el modelo para comprender la vocación de todo hombre para descubrir su camino de vida y dar fecundidad espiritual a su misión.