Oración por las vocaciones, bajo la protección de San José, por el bien de la Iglesia.

“Esta devoción a San José será particularmente beneficiosa para las madres cristianas. San José es Patrono de las familias cristianas: sea él Patrono singular de cada Familia, y experimentarán bien pronto las bendiciones de su protección y los beneficios de su Patrocinio. San José es Patrono de las vocaciones cristianas. ¡Cuánta necesidad tenéis vosotras, madres, de su ayuda para cumplir bien vuestros deberes y para poder enderezar la vocación de vuestros hijos! inspiradles a la devoción de San José; será fuente de felicidad para ellos.”

(San Pedro Julián Eymard)

Oración por las vocaciones, bajo la protección de San José, por el bien de la Iglesia.

 

Glorioso San José, humilde carpintero (cfr. Mt. 13, 55), esposo prometido de María (cfr. Mt 1, 18; Lc 1, 27); hombre justo (Mt 1, 19), siempre pronto para seguir la Voluntad de Dios[1].

En recuerdo del solemne acto en el cual la Iglesia, hace 150 años, se confió a tu especial protección, y te confirió el título de Patrono suyo Universal, venimos hoy a tus pies a pedirte por Ella y por nuestra Congregación.

Queremos en este jubileo renovar nuestros esfuerzos en la obra más divina entre las obras, o sea, la salvación de las almas[2], y queremos hacerlo apuntando a la urgencia principal de nuestro tiempo, que es la necesidad de muchos y santos sacerdotes y religiosos.

Han llegado ya tiempos en que los hombres se han separado de la verdad y se complacen en la iniquidad, tiempos en que la mayoría no tiene fe auténtica en Jesucristo, tiempos de apostasía universal[3].

Cuando faltó el pan en Egipto y en toda la tierra, de cada parte del mundo iban a pedir trigo al Faraón, el cual ordenaba: Ite ad Joseph!”, “¡Id a José!”. Hoy, el pueblo de Dios siente la falta de ministros que distribuyan a las almas el pan de la recta doctrina y, sobre todo, el Pan de la Eucaristía, que da la Vida eterna. También hoy, especialmente en este año jubilar, ante la escasez de vocaciones, podemos ver cómo el Dueño de la mies nos indica también a nosotros: Id a José…

Por eso, glorioso San José, queremos pedir con más fuerza que nunca que jamás nos falte tu intercesión para proteger a las vocaciones consagradas de las tantas amenazas a las cuales están expuestas. Pero también te pedimos poder ver pronto un número incalculable de nuevos candidatos a la vida religiosa, con verdaderos y auténticos deseos de asociarse al servicio del plan salvífico al cual tú te asociaste totalmente[4].

Sabemos que tú pides gracia al Dueño de la mies “con una cierta autoridad”[5], porque, siendo tu Hijo el más obediente, tampoco a ti puede negarte nada. “Así como te fue sujeto en la tierra, también en el cielo hace cuanto le pides”[6]. Estamos convencidas de que “tu poder sobrepuja con mucho el poder de todos los ángeles y de todos los santos juntos, porque tú eres, a la vez, poderoso en el corazón de Dios y en el corazón de María”[7].

Confiadas en tu intercesión en nuestra misión de madres de las vocaciones, te pedimos que nos asistas en el empeño de una renovada y más intensa oración en favor de las vocaciones. Hoy, delante de ti, comprometemos nuestros esfuerzos y te encomendamos a nuestros hijos, para que en todo hagan la Voluntad de Dios.

Encomendamos estos esfuerzos a tu Esposa virginal, María Santísima, junto a la cual fuiste depositario de un mismo amor[8] por el Verbo Encarnado. En sus manos depositamos cada vocación.

San José, danos sacerdotes y religiosos. San José, danos muchos sacerdotes y religiosos. San José, danos muchos y santos sacerdotes y religiosos. Amén.

[1] Cf. Papa Francisco, Carta apostólica Patris Corde (8.12.2020)

[2] Cf. Directorio de Espiritualidad, n. 321

[3] Ibid. 315

[4] Cf. Papa Francisco, Carta apostólica Patris Corde: La grandeza de san José consiste en el hecho de que fue el esposo de María y el padre de Jesús. En cuanto tal, «entró en el servicio de toda la economía de la encarnación», como dice san Juan Crisóstomo

[5] P. Llamera, o. cit. 314

[6] Cf. Santa Teresa de Jesús, Vida, c.6

[7] P. José María Vilaseca, citado por el P. Ángel Peña en “San José, el más santo de los santos”.

[8] Cf. San Juan Pablo II, Exhortación apostólica Redemptoris Custos (15.08.1989)

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