Oración a Santa Mónica

Santa Mónica, recibe este mensaje que, nosotras, las mujeres de las 40 horas te hacemos hoy. Sabemos que derramarás gracias especiales a quien te lo piden. Queremos beneficiarnos entonces de todo lo que nos ayuda a rezar con fruto. Enséñanos cómo acrecentar nuestra fe en las plegarias que hacemos en las 40 horas. Danos también conciencia de la urgencia que tenernos en realizarlas, y de cuántos males se detendrían si nuestros ruegos fueran animados de grandes deseos. Danos Santa Mónica abundantes lágrimas, queremos inundar el cielo con ellas. Lágrimas para pedir, lágrimas que enternezcan aún más al Corazón de Jesús. Lágrimas de debilidad que atraigan a Jesús a escuchar nuestros ruegos. Lágrimas que acaricien los pies de Jesús, que hablen por nosotras. Lágrimas que repitan lo mismo en cada gota: «las almas se pierden, envíanos santos sacerdotes y religiosas, Señor». Queremos abrazar con lágrimas a Jesús y llorar sobre sus hombros por todos los consagrados que se pierden. Detener las traiciones, olvidos e ingratitudes. Renovar a todos ellos. Unir nuestras frágiles lágrimas a las poderosas lágrimas de Jesús. Danos Santa Mónica, lágrimas que hagan de cada religioso un San Agustín. Y por último lágrimas de agradecimiento. Oh madre ejemplar, envía una poderosa luz que ilumine clarísimamente estos deseos: «la santificación de los religiosos y el aumento de las vocaciones». Luz que nos haga ver las millones de almas que se salvarían, las muchas naciones que cambiarían su rumbo si fueran miles los santos sacerdotes y religiosas. Agranda Santa Mónica, de esta manera, la capacidad de recibir y nuestra capacidad de llorar!

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