La Sangre de Jesús

La iglesia por medio de la liturgia nos hace vivir durante el año los distintos misterios de la vida de Jesús y así recibir las gracias que Él derramaba durante su vida en la tierra y quiere darnos también a los hombres de todos los tiempos.
Podemos aprovecharnos de la Sangre de Cristo en este mes de Julio, en que la recordamos, teniendo como ejemplo a Santa Teresita.
Ella, conmovida, viendo una estampa de Cristo Crucificado, .se propuso no dejar caer ninguna gota de su Sangre, sin hacerla enormemente fecunda. Y dice así:»Sentí un gran dolor al pensar que aquella sangre caía al suelo sin que nadie se apresurase a recogerla. Tomé la resolución de estar siempre con el espíritu al pie de la cruz para recibir el rocío divino que goteaba de ella, y comprendí que luego tendría que derramarlo sobre las almas….» Y conquistó para «su primer hijo» (como ella lo llamó) la gracia de la conversión.
Fue contemplando esa Sangre de Cristo caer desde sus heridas en la cruz, que nació siendo niña su deseo de salvar almas, como ella lo dirá «¿No se había despertado en mi corazón la sed de almas precisamente ante las llagas de Jesús, al ver gotear su sangre divina? Yo quería darles a beber esa sangre inmaculada que los purificaría de sus manchas..»

!Que hermosa imagen podemos hacernos en estas próximas 40 horas, en que este grupito de mujeres, a los pies de la Cruz, santamente se dispusiera a juntar cada gota de esa Divina Sangre, para el bien de los religiosos y de todos los que son llamados!. ¡Que ese deseo de «darles de beber», se haga nuestro también. Y beban para recibir toda la intimidad con el Corazón de Jesús fuente de todas las virtudes!.

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