El Señor no se hizo esperar mucho, testimonio de una mamá

Hola a todos, soy Liz Maria la Mamá de Aurora, una aspirante, quisiera compartir con ustedes una alegría que por gracia de Dios llevo en el corazón.

Estoy casada con Maurizio hace 19 años y el Señor nos ha regalado 3 esplendidas hijas, Aurora, Catalina y Serena, de las cuales Aurora es la mayor, somos una familia que busca estar en unión con Dios, estamos en camino, en un Movimiento (Movimiento del Amor Familiar) ya hace muchos años, buscamos siempre de transmitir a nuestras hijas la hermosura de ser hijos de Dios y la importancia de seguirlo. En el 2016 Aurora con gran alegría inicio a formar parte del grupo “Voces del Verbo”.

En febrero de este año 2019 la Madre “Fonte di Dolcezza me invito a participar del “proyecto de las 40 horas” para rezar con otras mamás por el aumento, perseverancia y santidad de las vocaciones, y acepte con mucho gusto. ¡Tengo que decir que en verdad que al inicio hice esta oración pensando en los demás, pero en mi corazón siempre desee que nuestras hijas tuviesen ese deseo de la vocación y sintiesen esa llamada! Pero para mí era un deseo muy grande y de mucha Gracia, pero el Señor no se hizo esperar mucho, de hecho, en mayo de este año, Aurora nos abrió su corazón y nos dijo que siente esa llamada a la vida religiosa y que quiere seguir a Jesús más profundamente, ¡¡los dejo imaginar la alegría que experimente!!, que experimentamos todos, era muy grande y hermosa!!

Cierto que después pensé en la separación, que ella no estaría más con nosotros, me confié al Señor y ofrecí a él este sentimiento y también en esta ocasión no se hizo esperar porque nos hizo sentir la unión y no la separación. Porque es Él quien nos une y estando con Él estamos siempre unidos, aunque no nos veamos y después con esta gracia así de grande no podemos más que alabarlo y agradecerle.

Agradezco a María Santísima, nuestra Madre que nos acompaña en nuestro camino hacia Dios

Escribí esto para decirles y hacerles ver cuanta fuerza y poder tiene la oración, queridos todos, los aliento a rezar con el corazón y a confiarse completamente a ÉL, ¡con la seguridad de ser escuchados! Estamos unidos en las oraciones.

Liz Maria

 

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