«Dios es tan rico, que da sin medida todo cuanto se le pide.»

Mis queridas mamás de las 40 horas, una vez más, como en meses anteriores, rezaremos unidas por la santidad, perseverancia y aumento de almas consagradas a Dios.
Las madres que nos unimos en oración, experimentamos ese maravilloso misterio que es la Comunión de los Santos.
La oración es un deber, una necesidad. Seguir a Jesús es de valientes y para poder continuar en el camino, el arma más eficaz es la oración.
Orar por los sacerdotes y por las almas consagradas, es además un mandato divino: » La mies es mucha, pero los obreros pocos. Rogad, pues al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies.»

Jesús que bendijo al Padre por haber escondido estos secretos a los poderosos y haberlo revelado a los pequeños… ¿cómo no va a complacerse por las plegarias que las madres hacemos al unísono, por nuestra Madre la Iglesia?

Con la oración nos beneficiamos todos.
En el camino hacia Dios, es importante no andar solo. Necesitamos de personas con manos consagradas, que un día deciden dejarlo todo para seguir a Dios y darlo a conocer a los demás.
Dejar una vida entera para llevar a Cristo a las almas, es lo más valioso que puede hacer un hombre, una mujer.
A través de las manos consagradas de los sacerdotes, recibimos a Cristo Eucaristía. Recibimos el Perdón de Jesús y la restauración de nuestros corazones rotos y almas dañadas.

Si a nivel humano, tenemos inmenso agradecimiento hacia quien salva una vida, cuánto más debemos estar agradecidos nosotros a Dios, cuando lo que nos da es la vida eterna.

María, que es madre de todas las madres, ofrecerá a su Hijo, nuestras plegarias y sacrificios por pequeños que estos sean. Porque María, al igual y mejor que las madres de la tierra, no desprecia ninguna caricia de sus hijos.
Más aún, Ella que ve el interior de nuestro corazón, duplicará, triplicará, nuestras ofrendas al Señor.
«María es el medio más seguro, fácil, corto y perfecto para llegar a Jesucristo.»
Cristo necesita de nuestra colaboración. Santa Teresa de Lisieux nos dice: «Dios es tan rico, que da sin medida todo cuanto se le pide.»
AMOR, con amor se paga.
Dios no se deja ganar en generosidad.
Un abrazo afectuoso para todas.

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