Carta del P. Esteban Curutchet, desde Samarcanda, Uzbequistán.

Queridas madres y mujeres:
Les escribo estas breves líneas para agradecerles por sus continuas oraciones dirigidas a Dios por nuestra perseverancia y santificación.
Sus oraciones son muy importantes para nosotros y esto por muchos motivos. Simplemente quisiera remarcar uno que en nuestra pequeña misión de Samarcanda adquiere un valor especial creo yo y es el hecho de que sus oraciones nos ayudan a mantenernos y perseverar unidos a Jesucristo, presente en nuestro Sagrario.
En nuestra misión, que es de aquellas en las que, a simple vista y humanamente hablando (porque ciertamente esto no es terminante ya que Dios es más grande que toda dificultad o barrera humana), el trabajo misionero pareciera que no dará frutos abundantes (en cantidad de conversiones, etc.), el apostolado de la oración ante el Sagrario, al modo de los Juanes y las Marías fundadas por San Manuel González, cobra un mayor sentido y valor en nuestra vida cotidiana y misionera. Sin la presencia misionera en estos lugares probablemente este sagrario estaría abandonado. El acompañar a Cristo presente en el Sagrario y buscar con todas nuestras fuerzas que este sagrario de Samarcanda no se convierta en un Sagrario Abandonado, como aquellos que salvó y por los que desgastó su vida este gran obispo español, es nuesra tarea principal aquí. La fidelidad a esta gran tarea, no podríamos nosotros conseguirla sin sus oraciones y la de todos aquellos que rezan por los religiosos y misioneros, ya que somos instrumentos frágiles que estamos sometidos a pruebas, tentaciones, etc., que pueden hacernos desviar del camino y de la meta, que no es otra que el mismo Cristo y Cristo vivo en nuestros Sagrarios. Por esto mismo sus rezos son fundamentales.
Sepan que a veces el simple recuerdo de ustedes, madres y mujeres, que rezan por nosotros que hasta incluso muchas ni nos conocen, es lo que nos anima a seguir adelante y nos consigue de Dios la gracia de la perseverancia.
¡Qué Dios y la Virgen Santísima nos sigan bendiciendo con muchas y santas vocaciones!
Unidos en las oraciones.
P. Esteban Curutchet, Samarcanda, Uzbequistán.

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