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“Si desean tener vocaciones, tengan adoración eucarística diariamente”

“Si ustedes desean tener vocacio­nes, tengan adoración eucarística diariamente.

No fue sino hasta 1973, cuando comenzamos la Hora Santa diaria que nuestra comuni­dad comenzó a crecer y florecer… en nuestra congregación solíamos tener adoración una vez a la semana durante una hora; luego en 1973 decidimos hacer adoración una hora todos los días.

El trabajo pendiente es mucho. Las casas que tenemos para los enfermos y los agonizantes indigentes están repletas en todas partes.

Y desde el momento en que comenzamos a tener adoración cada día, nuestro amor a Jesús se hizo más íntimo, el amor de las unas a las otras se hizo más compren­sivo, el amor a los pobres se hizo más compasivo, y se ha duplicado el número de las vocaciones.

Dios nos ha bendecido con muchas voca­ciones maravillosas. El tiempo que dedicamos a nuestra diaria audien­cia con Dios es la parte más valiosa de todo el día.”

Santa Teresa de Calcuta

Oración diaria por los Sacerdotes

Que todos traten de hacerse perfectos como el Padre celestial es perfecto:

Señor, danos Sacerdotes santos.

Que la S. Misa sea ofrecida continuamente por la vida y necesidades del mundo:

Señor, danos Sacerdotes santos.

Que el Santísimo sea amorosamente accesible y adorado:

Señor, danos Sacerdotes santos.

Que el Evangelio sea proclamado fielmente y sin descanso:

Señor, danos Sacerdotes santos.

Que en la absolución sacramental encontremos nuestra paz y felicidad:

Señor, danos Sacerdotes santos.

Que la unión en la oración traiga la unión entre todos los cristianos:

Señor, danos Sacerdotes santos.

Que nuestras Iglesias locales y sus líderes sean siempre leales al Santo Padre:

Señor, danos Sacerdotes santos.

Que toda vida humana sea protegida y defendida como sagrada:

Señor, danos Sacerdotes santos.

Que la misericordia de Dios se extienda a los pecadores, moribundos y difuntos:

Señor, danos Sacerdotes santos.

Que la juventud tenga ayuda para crecer libre de las drogas y toda adición:

Señor, danos Sacerdotes santos.

Que los encarcelados, los ancianos y los sin techo encuentren fe y esperanza en Cristo:

Señor, danos Sacerdotes santos.

Que el amor de Cristo sane los desamparados, los que guarden cama y los enfermos:

Señor, danos Sacerdotes santos.

Que Cristo sea la meta y el gozo de los jóvenes y los fuertes:

Señor, danos Sacerdotes santos.

Que los que han oído la llamada de Dios escúchenlo para hacerse líderes futuros:

Señor, danos Sacerdotes santos.

OREMOS. Dios de misericordia y santidad, escucha el grito angustiado de tu pueblo para tener sacerdotes santos que les guíen. Llena sus corazones con celo luminoso a fin de que puedan desempeñarse dignamente en tu presencia, sean siempre leales a tu Iglesia, y alcancen amarte con un amor eterno. Te lo pedimos por Cristo, nuestro Señor. Amén.

San Juan Pablo II: “Necesitamos el testimonio de hombres y mujeres que muestren la fecundidad de una existencia que tiene su fuente en Dios”

MENSAJE DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II PARA LA XXXVIII JORNADA MUNDIAL DE ORACIÓN POR LAS VOCACIONES

Hoy, sin embargo, esta lectura cristiana de la existencia debe hacer el balance de algunos comportamientos de la cultura occidental, en la que Dios es prácticamente marginado del vivir cotidiano. He aquí porqué es necesario un compromiso acorde de toda la comunidad cristiana para “reevangelizar la vida”. Conviene a esta fundamental obligación pastoral el testimonio de hombres y mujeres que muestren la fecundidad de una existencia que tiene en Dios su fuente, en la docilidad a la acción del Espíritu su fuerza, en la comunión con Cristo y con la Iglesia la garantía del sentido auténtico de la fatiga cotidiana. Conviene que en la Comunidad cristiana, cada uno descubra su personal vocación y responda con generosidad. Cada vida y vocación y todo creyente es invitado a cooperar en la edificación de la Iglesia. En la “Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, sin embargo, nuestra atención va dirigida especialmente a la necesidad y a la urgencia de los ministros ordenados y de las personas dispuestas a seguir a Cristo en su camino exigente de la vida consagrada con la profesión de los consejos evangélicos.

Hay urgencia de ministros ordenados que sean “garantía permanente de la presencia sacramental de Cristo Redentor en los diversos tiempos y lugares” (Christifideles laici, 55) y, con la predicación de la Palabra y la celebración de la Eucaristía y de los otros Sacramentos guíen a las Comunidades cristianas por los senderos de la vida eterna.

Hay necesidad de hombres y mujeres que con su testimonio mantengan “viva en los bautizados la conciencia de los valores fundamentales del Evangelio” y hagan “avivar continuamente en la conciencia del Pueblo de Dios la exigencia de responder con la santidad de la vida al amor de Dios derramado en los corazones por el Espíritu Santo, reflejando en su conducta la consagración sacramental obrada por Dios en el Bautismo, la Confirmación o el Orden (Vita consecrata, 33).

Que el Espíritu Santo pueda suscitar abundantes vocaciones de especial consagración, para que favorezca en el pueblo cristiano una adhesión siempre más generosa al Evangelio y haga más fácil a todos la comprensión del sentido de la existencia como transparencia de la belleza y de la santidad de Dios.