REFLEXIÓN – LA IGLESIA ES MADRE Y MISIONERA

La Iglesia es madre y misionera 

 Porque es la Esposa de Cristo, debe engendrar a los hombres de todos los tiempos y lugares para el Reino de Dios, ese es el verdadero sentido de la misión de la Iglesia. 

 En este mes de octubre en que se celebra la semana de oración por las misiones, queremos unirnos a toda la Iglesia, implorando de modo particularísimo al Dueño de la mies que incremente el número de sus operarios, que nos conceda numerosos y santos sacerdotes y religiosos para llevar el Evangelio hasta los confines del mundo. 

No obstante, aquellos que se han consagrado a Dios no deben olvidar aquello que tan claramente enseñaba san Juan Pablo Magno: 

 “La aportación específica que los consagrados y consagradas ofrecen a la evangelización está, ante todo, en el testimonio de una vida totalmente entregada a Dios y a los hermanos, a imitación del Salvador que, por amor del hombre, se hizo siervo. En la obra de la salvación, en efecto, todo proviene de la participación en el ágape divino. Las personas consagradas hacen visible, en su consagración y total entrega, la presencia amorosa y salvadora de Cristo, el consagrado del Padre, enviado en misión. Ellas, dejándose conquistar por Él, se disponen para convertirse, en cierto modo, en una prolongación de su humanidad. La vida consagrada es una prueba elocuente de que, cuanto más se vive de Cristo, tanto mejor se le puede servir en los demás, llegando hasta las avanzadillas de la misión y aceptando los mayores riesgos”. 1 

 Todo compromiso de santidad, toda acción orientada a realizar la misión de la Iglesia, toda puesta en práctica de planes pastorales, ha de sacar del Misterio eucarístico la fuerza necesaria y se ha de ordenar a él como a su culmen. En la Eucaristía tenemos a Jesús, tenemos su sacrificio redentor, tenemos su resurrección, tenemos el don del Espíritu Santo, tenemos la adoración, la obediencia y el amor al Padre. Si descuidáramos la Eucaristía, ¿cómo podríamos remediar nuestra indigencia?”2 

Es en el Sacramento del Altar donde la Iglesia contempla de manera inigualable el misterio del Calvario, el sacrificio del que fluye toda gracia de la evangelización. En la contemplación del misterio eucarístico aprendéis a imitar al Único que se hace pan partido y sangre derramada para la salvación del mundo.3 

 Y es también allí, en el sacramento de la Eucaristía, en donde aprendemos a ser madres y padres espirituales. 

 

La adoración Eucarística para el mes de octubre comienza el miércoles 14 a las 15 hs. concluyendo el viernes 16 a las 6 de la mañana. 

 

¡Que tengan todos un bendecido mes! 

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