Testimonio de Magdalena D’Angelo Rodriguez de Curutchet

Testimonio de Magdalena D’Angelo Rodriguez de Curutchet.

Que bueno es Dios que nos dió el arma de la oración, para que nosotros pobres vasijas de barro nos hagamos soldados de mil batallas, auxiliemos a los que están en tribulación, consolemos con el consuelo divino a los desanimados, ayudemos a los vacilantes, apoyemos a los misioneros en sus fatigas, sucitemos las vocaciones y los ayudemos a ser santos! iTodo con la oración! Esto son las 40 horas, las flechas que las madres mandamos para defender en la tentación, para acrecentar la santidad, para aguzar el oído de nuestros hijos para escuchar la voz de Dios. Bendito sea Dios que nos ha dado sus armas para acompañar, defender y santificar las vocaciones sacerdotales y religiosas

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