“SOR GOZO DE LA TRINIDAD, AMOR SACERDOTAL”

Para inflamar estos deseo, mandamos estos escritos del libro “SOR GOZO DE LA TRINIDAD, AMOR SACERDOTAL”

MISIÓN SACERDOTAL
Dios le encomendó una misión especial: Orar y sufrir por la salvación y santificación de los sacerdotes.
Escribe: Jesús me ha dicho: “Hija mía, te necesito para una cosa muy grande”. Toda la mañana siento esta voz dentro de mí. Y, en un segundo, una luz interior me hizo ver una infinidad de sacerdotes de todas las Órdenes y hábitos de todos los colores. Y me dijo: “He aquí tu misión, sacrifícate por ellos”. En todo el día no he podido pensar en otra cosa. “Te he traído al claustro para que me pertenezcas enteramente. Quiero tu corazón para hacer de él mi pequeño paraíso en la tierra. Quiero darme a ti y por ti a las almas. Te encomiendo de una manera particular mis sacerdotes y mis seminarios. Sufre mucho, ama muchísimo para que haya muchos santos y sabios sacerdotes. Toda tu vida que sea un continuo acto de inmolación por ellos” (Noviembre de 1955).
“Hija mía, quiero hacer de tu alma una custodia en donde yo reine y me recree y de tu corazón quiero hacer un copón lleno de partículas sacerdotales. Todos los sacerdotes han de tener cabida en él y por todos has de ofrecerte como víctima para que cada día sean más santos y llenen los deseos de mi Corazón” (Abril de 1957).
Un día en que estaba haciendo mi turno de adoración ante el Santísimo Sacramento en el coro alto, repetí, como siempre hacía, mi ofrecimiento como víctima por los sacerdotes. Me sentía tan pobre y tan indigna que le dije a Jesús: “Jesús mío, yo no valgo nada ¿cómo me atrevo a ofrecerte mi vida por los sacerdotes? Y en lo más hondo del alma sentí una voz silenciosa que me dijo:“Tú eres mi copón vacío, pero yo te llenaré de partículas sacerdotales”.
Fue un misterio para toda mi vida y una vocación potenciada por la fuerza del Espíritu Santo. Nunca este pensamiento se ha borrado a lo largo de mi vida. Hice con una tacita de barro un pequeño copón y allí iba poniendo los 41 nombres de muchos sacerdotes, pero los que no conozco también están dentro de mi corazón.

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